lunes, 10 de diciembre de 2012

Judith


 Una madre alcohólica abandonó a sus seis hijos. La abuela Sandra, quien tenía 85 años, quedó a cargo de los pequeños. Judith, la más pequeña, una bebé de 2 meses, continuamente se enfermaba por falta de la leche materna. Llegó el momento en que Sandra no pudo más. No tenía dinero, no conseguía otro trabajo, no había quien le ayudara con los niños, su marido había muerto 5 años antes...

10 de diciembre de 2012

Ella se llamaba Judith,
Nació por accidente,
Por excesos, por querer vivir.
Muy temprano se hizo fuerte.

Su abuela, ya muy vieja,
No podía darle vestido.
Eran unos brazos y una reja
Los protectores escondidos
En aquellas paredes de cartón.
Sus hermanos mayores
Compartían el calor del carbón,
Los zapatos, el aire, el frío,
Los llantos, la lluvia, el rocío
Y los abrazos de su abuela
En aquella oscura callejuela.

Los años no pasan en vano,
Ese cabello completamente cano,
Con mucho dolor en el corazón,
Tuvo que decirles a sus nietos adiós
En brazos de desconocidos
Deseándoles, añorándoles, futuro mejor,
Por lo menos con almuerzo y vestido.
“Que los bendiga Dios”
Rezó todas las noches antes de su partir.
Aquella bebé ya no se llama Judith.

Yered Badillo.

martes, 4 de diciembre de 2012

Ayúdame a encontrarla.


Yigli 

4 de diciembre de 2012 

En mil novecientos noventa y ocho
Un miércoles dejó de ser un día cualquiera,
Ese día no fue como otro.
Esa tarde llegó mi pequeña:

Una bola peluda de miel,
Una enana juguetona
Y una chillona también.

Le he visto crecer y ella a mí
Entre risas y llantos,
Entre gritos y cantos.

Escandalosa, necia, rebelde.
No hay como no recuerde
A sus niños, sus vacas locas,
Esa vez que nos pasamos de copas,
Sus efusivas bienvenidas,
Aquellas salidas
Y sumantes anécdotas.
Pero ayer no estaba,
No la vi al pararme de la cama.

¿Dónde está? ¿Adonde fue?
¿Quién se la llevó? ¿Quién fue!
Hoy me recibió un ladrido,
El otro está perdido…

Nena, te busco y te espero. 
No sabes cuanto te quiero.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Llamado de civilidad

(2 de diciembre de 2012)

Se hace un llamado de civilidad,
De compostura, de seriedad,
De conciencia, de buenos hábitos,
De obediencia y legalidad.

¿Para qué rompen los cristales?
¿Para qué detienen el tránsito?
¿Por qué quieren llenar los hospitales
De ideales ya extintos?

Hay que guardar la compostura,
Que lo que quiero es la paz.
Fíjate en estas figuras,
Se llaman ejército y están…
A las órdenes del parlante.

Te sugiero que mejor  te calles
Y te lleves a tus amigos de las calles.
Nos conviene la unión,
No me gustaría ver correr tu sangre.
Ya tengo experiencia con aquel batallón
Que presumía su hambre.

Hago un llamado de civilidad,
De calma y conformidad.
Ya vi tu rostro, tienes mujer.
Atentamente: El del poder.

Sentimiento mexicano.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Bonita


No estoy enamorado, pero estoy no sé qué.
No cabe duda que ella es un revuelo,
Tampoco lo duda quien me ve
Cuando me mira cantándole al cielo:

"... a la orilla de la chimenea..."
Pude que no me creas,
Que me clasifiques como mentiroso
Pero no soy indecoroso

Ni vulgar ni seductor.
Es meramente extraño,
No hay pulso ni conductor
Que maneje un engaño.
Habían pasando algunos años
Sin beberme algo así,
Sin pensar "ni contigo ni sin ti"

Se me atravesaron Serrat y Sabina,
Y la vuelta de la esquina
Un juego de saber,
De soñar a esa mujer
De beber las ganas y el deseo
De creer y creo
Que va naciendo otro querer.

Antes de llamarla como se llama
Tengo que recobrar la calma.
Porque puede que no sea distinta,
Aunque sea la mujer más bonita.

Parafraseando al maestro Serrat,
Porque las cosas así van:
No puedo llamarle amor,
Pero sé que se le parece.
No se lo digas por favor,
Pero dile que me enloquece.

 El Caballero de La Divina Noche

martes, 20 de noviembre de 2012

A veces me acuerdo.

20 de noviembre de 2012

No es que gane sin ti
Pero pierdo menos que a tu lado.
Supongo que se trata de cumplir
Lo que nunca fue pasado.

Ese sujeto del pretérito trastornado
Que sabe viajar en el tiempo,
Y, aunque la razón le haga de lado,
Se pone en frente en alma y cuerpo.

Puedo jurarte que de mis pecados
A veces fuiste mi favorito.
Gocé del rio y los pescados
Como el ara de un ritual sin rito.

Aquí estoy, escribiéndote otra vez
En los conjuros de este mes
Que va despidiendo al otoño,
Llena de nieve los escombros

De una forma más dulce
Que todos tus recuerdos.
No recuerdo como luce
Aquel poema entre versos.

Te prefiero como entonces.
Ella murió, supongo,
Entre las drogas y los roces
Del prejuicio, de eso y de todo.

Ya tengo mejores historias
Que la que compartimos.
Pero a veces la escoria
Hace en los cuadernos sismos.

De Rey

sábado, 17 de noviembre de 2012

Llanto por José Martí No.4


En verdad es terrible el dolor que siento...

18 de noviembre de 2012

El casillero estaba ocupado
Por nuestras cosas y arreos.
Los mazos y velas de un lado
Y por otro la poesía y los cuentos.

Tan inseguros como siempre,
Tan expuestos como las espadas.
Al verlos me dio fiebre,
Me contuve para no irme de espalda.

Tantos años en pie de lucha
Librados con puritanos masones;
Tanto jurándole a la ducha
Que la mugre son esos cabrones

Y en menos de un año
Toda nuestra historia se fue al caño:
El llanto, las blasfemias, los desengaños,
El querer ser, las burlas, la confianza…
José Martí murió de esperanza.

Con gusto me dijeron: “se acabó”.
Sólo pude encoger los hombros.
La rebeldía de Valle se terminó.
Ahí están nuestros escombros.

Evita preguntarme por qué,
Desconozco la respuesta.
Sucede y no sé que es
Pero se amotina en la puerta
La falta de albedrío y conciencia.
La número cuatro no tiene presencia,
Le amputaron al ajefismo una pierna,
Un pedazo de revolución tierna.

Siempre la creímos inmortal
Como también viril.
El futuro nos pintó mal
Y también al alma juvenil.

Nos quedamos sin templo y sin cuna,
Sin esa mística, sin nuestra luna.
La decadencia es obvia.
Nos dejaron sin logia.

T·.·P·.·P·.·H·.· fraternalmente, Salvador Yered Badillo Enríquez.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Ojos miel.



Esos ojos color miel,
Con esa mirada tan fría,
Con esa boca tan tibia,
Con ese hola de hiel…

Así termina, con esos puntos
Suspendidos en el silencio.
No es por querer estar juntos,
Tampoco por desear el desprecio,

Pero es sólo la silueta
Que llena ese vacío
Tan absurdo y… tan mío...
El tren que viene y se da la vuelta
Para volver a alejarse.
El bus llega a otra base,
No a la que habita esta piel,
No a la que le dicta este papel,
No a la letra  que mal rima,
Si no a la que se esconde
En estos sueños de ser un artista.

Yered Badillo